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Undermine (2009-2011) es una instalación sonora desarrollada en 2009 el marco de un proyecto expositivo realizado con artistas becados por la Fundación Botín en la galería de arte ATM Contemporary Art, Gijón.

 

Concebida específicamente para este contexto, la obra establece un diálogo con la memoria industrial y minera de Asturias, una región cuya identidad histórica ha estado profundamente vinculada a la extracción de recursos del subsuelo. Situada a escasos kilómetros de algunas de las principales cuencas mineras del norte de España, la instalación toma como punto de partida los paisajes sonoros registrados en distintos emplazamientos mineros, tanto en superficie como en el interior de las explotaciones.

 

A partir de estas grabaciones se compone una pieza sonora de diez minutos de duración que introduce progresivamente al espectador en un entorno acústico marcado por resonancias metálicas, vibraciones mecánicas y sonidos asociados a las condiciones de trabajo en las profundidades de la tierra. Sin embargo, la escucha de esta composición se encuentra inicialmente obstaculizada.

 

La instalación se articula mediante un único altavoz de medio formato cuya membrana permanece completamente cubierta por una acumulación de limaduras de hierro. Este material, estrechamente vinculado a la actividad minera e industrial, actúa como una barrera física que amortigua la propagación del sonido y dificulta su percepción. Desde el comienzo de la pieza se establece una tensión entre lo audible y lo inaudible, entre la vibración física y la comprensión del mensaje sonoro. A medida que la composición avanza, las bajas frecuencias emitidas por el altavoz provocan el desplazamiento gradual de las limaduras. El material comienza a desprenderse lentamente de la superficie vibrante, permitiendo que el sonido emerja progresivamente con mayor claridad. No obstante, la propia naturaleza magnética del dispositivo retiene parte de las partículas de hierro, prolongando la resistencia a la escucha y retrasando el acceso pleno al contenido acústico.

 

La obra propone así una experiencia temporal de revelación. El espectador percibe primero la vibración antes que el significado, la presencia física del sonido antes que su identificación. Solo en los últimos instantes de la pieza, cuando la membrana ha quedado casi liberada de su carga material, la escucha alcanza su máxima nitidez.

 

Undermine reflexiona sobre los procesos de ocultación y emergencia, sobre aquello que permanece enterrado, física, histórica o simbólicamente, y sobre la dificultad de acceder a las realidades invisibles que sostienen determinados territorios. La acumulación de hierro funciona como metáfora del derrumbe, del aislamiento y de las condiciones de confinamiento asociadas al espacio minero, mientras que la progresiva liberación del sonido convierte la escucha en un acto de excavación y descubrimiento.

Undermine (2009-2011) is a sound installation developed within an exhibition project carried out with Fundación Botín fellows at ATM Contemporary Art in Gijón, Spain.

Conceived specifically for this context, the work establishes a dialogue with the industrial and mining memory of Asturias, a region historically shaped by the extraction of underground resources. Located just a few kilometres from some of the main mining basins in northern Spain, the installation draws on soundscapes recorded in various mining sites, both on the surface and deep within the mines themselves. These field recordings are composed into a ten-minute sound piece that gradually immerses the listener in an acoustic environment marked by metallic resonances, mechanical vibrations, and sounds associated with working conditions in the depths of the earth. However, access to this sonic material is initially obstructed.

The installation is structured around a single medium-format loudspeaker whose membrane is completely covered by a dense accumulation of iron filings. This material, closely linked to mining and industrial processes, acts as a physical barrier that dampens sound propagation and prevents clear perception. From the outset, a tension is established between the audible and the inaudible, between physical vibration and the intelligibility of sound.

As the composition unfolds, low-frequency signals emitted by the loudspeaker gradually displace the iron filings. The material slowly begins to fall away from the vibrating surface, allowing the sound to emerge with increasing clarity. However, the magnetic nature of the system retains part of the iron particles, prolonging resistance to listening and delaying full access to the sonic content. The work proposes a temporal experience of revelation. The viewer first perceives vibration before meaning, the physical presence of sound before its recognition. Only in the final moments of the piece—once the membrane has been almost entirely freed from its material burden—does listening reach full clarity.

Undermine reflects on processes of concealment and emergence, on what remains buried—physically, historically, or symbolically—and on the difficulty of accessing the invisible realities that sustain certain territories. The accumulation of iron functions as a metaphor for collapse, isolation, and the conditions of confinement associated with mining spaces, while the gradual release of sound turns listening into an act of excavation and discovery.

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