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Los ciclos del Tiempo (2021) es un proyecto que aborda como experimentamos el tiempo y tenemos una idea exacta del què es el tiempo. Conocemos el pasado, el presente y el futuro. Pero el tiempo es una construcción antropológica, una convención medible que intenta enmarcar los acontecimientos naturales que el ser humano ha ido observando des de los inicios de la civilización. La vida en nuestro planeta está ligada a los diferentes ciclos. La repetición del día y la noche, las estaciones del año, las horas del día, las órbitas alrededor del sol y una vida estructurada por las señales horarias y el calendario, nos proporcionan la experiencia del tiempo como un flujo constante que es repite.

 

En nuestro día a día, seguimos entendiendo el tiempo con una visión Newtoniana y nuestra percepción de este nos hace sentir como si viviéramos en una construcción de la realidad que se muestra a través de intervalos sucesivos de acontecimientos. Bajo esta concepción Newtoniana del universo, los artistas siempre han intentado plasmar la idea de los ciclos del tiempo. Des de las primeras representaciones pictóricas del mundo Egipcio, pasando por los calendarios de las culturas mesoamericanas o incluso en las vanguardias Europeas (dentro del movimiento impresionista, donde podemos encontrar la icónica representación pictórica de los diferentes versiones de la Catedral de Ruán de Claude Monet evidenciando los cambios en la luz y el color, a través del paso de los diferentes estaciones). También en la música y la literatura, observamos como esta idea cíclica ha originado composiciones como las 4 estaciones de Antonio Vivaldi o la obra poética; 4 sessons fill be the messure of the year del poeta Romántico Inglés John Keats.Pero en realidad, la física actual nos presenta una idea totalmente diferente del tiempo y nos induce a pensar que lo único que existe es la concepción del ahora. El pasado son los recuerdos y el futuro las expectativas.

 

La teoría de la relatividad rompe con esta linealidad del tiempo y nos muestra que el mundo en el cual vivimos, no es realmente así. En realidad el entendimiento del tiempo que tenemos es un concepto extraño. El tiempo no es una constante universal, y de esta forma el pasado, el presente y el futuro, no son absolutos, sino que cambian a través de la mirada del observador. La teoría de la relatividad de Einstein postula que el tiempo es relativo al movimiento en el espacio, por lo tanto relativo a la posición del espectador sobre el fenómeno observado.Durante nuestra vida experimentamos el tiempo como una sucesión de acontecimientos continuos, una serie de imágenes superpuestas los unes sobre los otros, que conformen la realidad. Pero para cualquier espectador que se aleja de nosotros a gran velocidad, nuestro presente deja de existir y únicamente puede acceder a nuestros acontecimientos pasados (efecto Redshift, o desplazamiento en el rojo). De igual forma, si el observador se acerca des de un punto lejano en el espacio a gran velocidad, el observador solo podrá visualizar nuestros acontecimientos futuros (efecto Blueshift, desplazamiento al moratón). La física actual nos presenta la idea que no existe un presente singular, sino que todos los momentos son igual de reales y existen siempre en el ahora. Todo el que ha pasado des del inicio del Big bang hasta el momento en que el universo finalizará, existe en un ahora simultáneo y únicamente depende de la velocidad y la distancia del observador para determinar qué punto de la realidad es capaz de percibir.

We all experience time and believe we have a clear understanding of what it is. We know the past, the present, and the future. Yet time is an anthropological construct, a measurable convention developed to frame the natural phenomena that human beings have observed since the beginning of civilization. Life on our planet is intrinsically linked to cycles: the alternation of day and night, the changing seasons, the hours of the day, the Earth's orbit around the Sun, and a social structure organized through clocks and calendars. Together, these patterns provide us with the experience of time as a continuous and repeating flow.

In our daily lives, we continue to understand time through a Newtonian perspective. This perception makes us feel as though reality unfolds through a succession of events arranged in a linear sequence. Under this Newtonian conception of the universe, artists have long sought to represent the cyclical nature of time. From the earliest pictorial representations of Ancient Egypt and the calendars of Mesoamerican cultures to the European avant-gardes—particularly Impressionism, where Claude Monet's celebrated series of Rouen Cathedral paintings reveal the changing effects of light and color through the passing seasons—art has repeatedly explored temporal cycles. Similar ideas can be found in music and literature, from Antonio Vivaldi’s The Four Seasons to John Keats’s poetic reflections on the passage of the year.

Contemporary physics, however, presents a radically different understanding of time. It suggests that the only reality we truly experience is the present moment; the past exists as memory, while the future exists as expectation. Einstein’s theory of relativity challenges the linear conception of time and reveals that the universe does not function in the way our intuition suggests. Time is not a universal constant. Past, present, and future are not absolute categories but depend on the perspective of the observer. According to relativity, time is inseparable from movement through space and is therefore relative to the position and velocity of the observer.

Throughout our lives, we experience time as a continuous succession of events, a sequence of overlapping images that together construct reality. Yet for an observer moving away from us at high speed, our present effectively disappears, and only our past can be perceived through the phenomenon known as redshift. Conversely, an observer approaching from a distant point in space at high velocity would perceive events corresponding to our future through blueshift. Contemporary physics therefore suggests that there is no single, privileged present. Instead, all moments are equally real and coexist within the fabric of space-time. Everything that has occurred—from the Big Bang to the eventual fate of the universe—exists within a simultaneous “now.” What an observer is capable of perceiving depends solely on their position, velocity, and distance relative to the events being observed.

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