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21 sonidos para la Nostalgia, es el proyecto ganador de la II Bienal IEI Larva, que nace del discurso que hace Domenico, uno de los personajes principales, más icónicos del film Nostalgia de Andrei Tarkovsky del año 1983. En este speach performativo, realizado instantes antes de su propia inmolación, el personaje de Domenico encarnado por el papel de un "loco", hace una revisión crítica de la sociedad contemporánea y aborda la desesperación de una humanidad con el agua al cuello, ahondando en el sentimiento de nostalgia por volver a los orígenes de la relación entre ser humano y naturaleza. 

 

Mi proyecto se adentra en la realidad de aquel discurso como una herramienta crítica e investiga desde el concepto de nostalgia, la huella ecológica del ser humano en los espacios naturales, a través de la transformación industrial del territorio. El conjunto de la obra está formado por diferentes piezas que forman un todo.La primera de ellas , adopta la forma de una instalación sonora formada por 20 recipientes de cristal alineados recogidos en diferentes paseadas por espacios naturales del territorio, que está acompañada de un altavoz en el interior de uno de los recipientes (metafóricamente el altavoz forma el elemento 21, del título 21 sonidos para la nostalgia). El sonido proyecta en loop el discurso original de Domenico editado digitalmente sobre el que se han introducido diferentes soundscapes registrados durante la recogida de las piezas de cristal.

 

Esta instalación sonora se enfrenta a un video estático que muestra algunos espacios creados por el hombre de carácter industrial dentro de parajes naturales, que han sido abandonados y vuelven a ser reclamados por la naturaleza cuando finaliza su vida útil. La aparición de plantas y árboles muestra las primeras evidencias de su limitado tiempo. Su intervención mediante los recipientes de cristal recogidos en sus cercanías, muestra el paso del tiempo sin cambios apreciables cuándo se hace un recorrido continuo sobre la imagen, pero ponen de manifiesto la variación del paisaje.La obra, además cuenta con varías fotografías, de espacios intervenidos mediante los recipientes de cristal y el texto del discurso mecanografiado sobre papel.

21 Sounds for Nostalgia is the winning project of the 2nd IEI Larva Biennial. The work emerges from the speech delivered by Domenico, one of the most iconic characters in Andrei Tarkovsky’s film Nostalgia (1983). In this performative monologue, spoken moments before his self-immolation, Domenico—embodied as a “madman”—offers a radical critique of contemporary society. His words reflect the despair of a humanity “with water up to its neck,” while evoking a profound nostalgia for a return to the origins of the relationship between human beings and nature.

 

The project takes this discourse as a critical framework to explore ecological memory and environmental transformation. From the concept of nostalgia, it investigates the ecological footprint of human activity within natural environments, focusing on the industrial reshaping of territory and its lingering traces across the landscape. The work is composed of several interconnected elements that function as a unified whole. The first component is a sound installation formed by twenty glass containers collected during walks through natural areas of the region. These vessels are arranged in a linear configuration, each containing traces of the landscapes from which they were gathered. Within one of the containers, a loudspeaker is installed—metaphorically completing the title as the twenty-first element, 21 Sounds for Nostalgia.

 

This hidden sound source plays a continuous loop of Domenico’s original speech, digitally edited and interwoven with field recordings captured during the collection of the glass vessels. The result is a layered sonic environment where voice, memory, and landscape intersect. The installation is accompanied by a static video that documents industrial spaces embedded within natural environments—sites abandoned after their period of use and gradually reclaimed by vegetation. The slow emergence of plants and trees reveals both transformation and decay, exposing the fragile temporality of human intervention.

 

Photographic works extend the project further, showing interventions in the landscape using the glass vessels, alongside a typewritten version of Domenico’s speech. Together, these elements construct a reflective ecosystem where nostalgia becomes both a critical lens and a sensory experience through which to perceive ecological change.

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