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A través de la intervención de los espacios naturales del Delta del Ebro (las playas del mar exterior e interior y los campos de arroz inundados, durante el periodo de residencia artista llevado a cabo para el centro de arte Lo Pati de les terres de l’Ebre), se ubicará una antigua guitarra Telesforo Julve de más de 80 años de antigüedad sobre diferentes espacios naturales. Mediante el uso de micrófonos de contacto e hidrófonos, se registrarán los sonidos de la fricción del cuerpo de la guitarra con la arena de las playas, el agua, las olas, los arrozales y el viento, generado un archivo sonoro que se materializará en formato de vídeos, como registros finales del acto performativo de la intervención del paisaje. Unas piezas que reflejarán los diferentes coeficientes de fricción que generan diferentes elementos naturales, analizando el paisaje como elemento compositivo desde una perspectiva visual-sonora, tal y como formulaba Tarkovsky en la representación de los espacios compositivos de sus films. 

Coeficiente de fricción es un proyecto presentado en el festival Eufònic 2016 (Museu de Tortosa y Arts Santa Mònica de Barcelona), basado en la sonificación de los films Stalker, El Espejo y Sacrificio, del mítico cineasta Ruso Andrei Tarkovsky, donde el autor conjuntamente con el trabajo sonoro del compositor Eduard Artemeyev, hacen una exposición de los sonidos y ruidos naturales como elementos creativos sin atender a la necesidad especial de la composición especifica de una banda sonora musical complementaria.De esta forma, en su trabajo no aparece un proceso de composición musical tradicional que funcione como un acompañamiento acústico del espacio compositivo. La sonificación se narra a través de la acción del agua y los diferentes ruidos que se obtienen del paisaje, reflejando así una realidad alternativa que no corresponde a una unidad unidimensional de las imágenes presentadas.Bajo la influencia del trabajo acústico de Tarkovsky, el proyecto aborda el sonido como una forma de tonada poética, donde son los propios elementos naturales los compositores del proceso auditivo. Durante la realización del proyecto, se abordarán los diferentes procesos de fricción entre instrumento y espacio, como valor creativo de composición acústico.

​En los films de Tarkovsky, la utilización del agua como guía teatral, adquiere la importancia de narrador oculto tras las imágenes. Su sonido constante, en las formas más variadas (las gotas, los ríos, las goteras, las lluvias o el fluir del agua), está presente siempre en forma de tornada poética, de banda sonora, que sume al espectador en un estado de transición entre la realidad visible y la realidad plasmada. Prueba de ello es que desde el primer al último Film que realizó, La infancia de Iván, El Espejo, Stalker, o El Sacrifició, el agua aparece siempre en forma de narrador audible, adquiriendo una importancia relevante en el contenido de sus películas.​Las piezas en forma de vídeos se han trabajado de igual forma que lo hacía Tarkovsky en sus films. Por ello el trabajo en B/N y en color, apuestan por reflejar dos tipologías bien diferenciadas del paisaje del Delta. La utilización del B/N acoge los parajes más indómitos e indomables de la zona. Aquellos lugares donde la naturaleza afronta una lucha constante contra sí misma, y el hombre aún no ha modificado el paisaje de forma alguna. Contrariamente, la utilización del color en, mostrará aquellos espacios ya ocupados y modelados por el hombre, lugares en los que el hombre a pesar de seguir manteniendo el paisaje con aparente forma de espacio natural, ha modificado la forma y la esencia del espacio en su beneficio propio.Las composiciones sonoras de cada uno de los vídeos, ha sido editada mediante los sonidos reales grabados en dichas ubicaciones generados por diferentes procesos de fricción como son los golpes del mar, el rozamiento con diferentes superficies como la arena y los tallos de arroz, golpes producidos por anfibios e insectos sobre la guitarra, y finalmente la fricción ejercida por el viento sobre las cuerdas que ha dado pie a bases acústicas de gran belleza.

Through the intervention of the natural spaces of the Ebro Delta (the beaches of the outer and inner sea and the flooded rice fields, during the artist residency carried out at the Lo Pati art center in Terres de l’Ebre), an old Telesforo Julve guitar, over 80 years old, will be placed in different natural environments. Using contact microphones and hydrophones, the sounds of the guitar’s body rubbing against the sand, water, waves, rice fields, and wind will be recorded, generating a sound archive that will be materialized in video format as the final documentation of the performative act of landscape intervention. These pieces reflect the different coefficients of friction produced by various natural elements, analyzing the landscape as a compositional element from a visual-sonic perspective, as formulated by Tarkovsky in his cinematic spatial compositions.

 

Coefficient of Friction is a project presented at the Eufònic Festival 2016 (Museu de Tortosa and Arts Santa Mònica in Barcelona), based on the sonification of the films Stalker, The Mirror, and The Sacrifice by the Russian filmmaker Andrei Tarkovsky, where the author, together with the sound work of composer Eduard Artemyev, presents natural sounds and noises as creative elements, without relying on the need for a traditional musical soundtrack as accompaniment. In this way, his work does not follow a conventional compositional process that functions as an acoustic support for the visual space. The sonification is narrated through the action of water and the various sounds extracted from the landscape, reflecting an alternative reality that does not correspond to a single, one-dimensional unity of the images presented. Under the influence of Tarkovsky’s acoustic approach, the project treats sound as a form of poetic chant, where natural elements themselves become the composers of the auditory process. During the development of the project, different friction processes between instrument and space are explored as a creative value in acoustic composition.

 

In Tarkovsky’s films, the use of water as a theatrical guide acquires the importance of a hidden narrator behind the images. Its constant sound, in its many forms (drops, rivers, leaks, rain, or flowing water), is always present as a poetic chant, a soundtrack that immerses the viewer in a state of transition between visible reality and represented reality. Evidence of this is that from his first to his last films—Ivan’s Childhood, The Mirror, Stalker, and The Sacrifice—water always appears as an audible narrator, acquiring significant importance in the content of his films.

 

The video pieces have been developed in a way similar to Tarkovsky’s films. Therefore, both black-and-white and color approaches aim to reflect two clearly differentiated typologies of the Delta landscape. The use of black and white captures the most wild and untamed areas of the region—places where nature is in a constant struggle with itself and where humans have not yet modified the landscape. In contrast, the use of color shows spaces already occupied and shaped by humans—places where, although they still appear natural, the landscape has been altered in form and essence for human benefit.

 

The sound compositions of each video have been edited using real sounds recorded in these locations, generated through different friction processes such as the impact of the sea, friction with surfaces like sand and rice stalks, amphibians and insects striking the guitar, and finally the friction of wind over the strings, resulting in acoustically rich and highly expressive soundscapes.

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